La confrontación de la diferencia en la cultura española en “los parientes pobres del diablo” por Cristina Fernández Cubas

            Cristina Fernández Cubas es una autora contemporánea de Barcelona, España y es famosa por sus novelas, una obra de teatro, y varias colecciones de cuentos cortos. Algunas criticas dicen que sus temas más escritos incluyen los “postmodern psychological concerns for the other,” self-identity” (Bellver, 52), la vida como extranjera, o su “woman-centered perspective” (Zatlin, 36). Su colección de obras Los parientes pobres del diablo se publicó en el año 2006 que se llama “the Year of Historical Memory” porque es un año que representa la lucha de los españoles con la identidad y la alteridad (Folkart, 3). Debajo de una dictadura con mucha represión y a causa del control de la iglesia católica en España históricamente, la narrativa de una España única, fuerte, y unida todavía persigue hoy en día cuando la nación encuentra confrontaciones de la diferencia. Pero los problemas con la diferencia étnica y religiosa empezaron en año 711 con la expulsión de los árabes, siguió en 1492 con la expulsión de los judíos en España, y existe hoy en día con eventos como los bombardeos en tren en M-11. Los conceptos e ideas de los cuerpos físicos, idiomas extranjeros, o las varias religiones del otro en España a través de la historia es una parte muy profunda en la identidad española. Con respecto a su posición como un país europeo y del mundo oeste, su posición hegemónica en el mundo siempre ha contribuido a la discriminación, violencia, y dificultad de entender y aceptar varias formas del otro religioso y el otro étnica como parte de la identidad española. En “Los parientes pobres del diablo” la autora refleja en la formación de la historia, la historia de España como colonizador, debajo de una dictadura y como todo contribuye a la tendencia de repasar y rechazar formas del otro en la España contemporánea. Por medio de la posicionalidad de la narradora, la caracterización de Claudio, el simbolismo de las varias formas del diablo, Fernández Cubas critica el sentimiento de la superioridad adentro de la identidad en la cultura española con respecto a las antiguas colonias.

            El papel de la narradora en el cuento muestra una reacción de España en contra de la alteridad y varias técnicas retoricas de la narradora también muestra su habilidad de manipular el cuento y el lector. La narradora es el personaje principal, es anónima, viaja a través de muchos partes del mundo, utiliza la primera persona singular, y es de Barcelona. Cuando viaja en México justo antes de reconocer a Claudio y ve un hombre por la calle quién aparece como un diablo. Los pensamientos de la narradora, una mujer desde el mundo oeste muestra el exotismo de un hombre mexicano quien es desde el mundo este y colonizado por España, “Era guapo. Aunque todo en él me repeliera, aunque su visión me provocara el rechazo físico más grande que he sentido en toda mi vida, debo reconocer que respondía a las características de lo que se puede entender por un hombre guapo. Parecía arrancado de una película mexicana de los cincuenta…” (Fernández Cubas, 77). El hombre le da miedo, pero su reacción es mucho mas complejo que solamente el miedo.

La apariencia del hombre es lo que la narradora considera hermoso, pero le da ansiedad y apunta su estatus económico, pero todavía es un objeto de su atracción, pero a la misma vez es como un monstruo. Se ve muchos ejemplos del exotismo de la gente de países lejanos y místicos como la gente del mundo árabe en el mundo oeste y también los gitanos en España. También las acciones de la viajera representan este cuando ella es una española en México. Así que, todas las escenas del cuento son de la perspectiva de la narradora con focalización interior desde adentro y pasan por la lente de la narradora.

            Fernández Cubas intenta replicar la dominación de la “una España” (Constenla) encima del otro y refleja como esa técnica colono elimina las narrativas y voces de las poblaciones marginadas y indígenas cuando se cuenta la historia. La narradora manipula la discursa narrativa con solo una voz y una fuente de interpretaciones de los eventos en el cuento, es la única interpretación que puede ver el lector. En la historia global siempre, como estudiantes en el mundo oeste, escuchamos a las versiones europeos y estadounidense en como funciona la historia. Los quién llevan el poder y quién ganan las guerras tienen la oportunidad de contar sus interpretaciones de la historia y la gente expulsado, matado, o subordinado nunca tienen esa oportunidad. Es un mensaje principal en este cuento por medio de la primera persona en la narradora. Es una técnica que usa Fernández Cubas con mucha frecuencia, esa idea de una narradora poco fidedigno (Bellver, 53). También en adición al tipo de narradora, el uso de pasado es otra manera de desacreditar a la narradora. Mucho de la historia son las memorias pasados de la narradora y las memorias no son concretas, hay algunas imágenes que se destacan y algunos que se pierden. Está representado con la imagen del dry Martini, que es un sabor y objeto muy destacado en su memoria para recodar a su amigo, pero todos los detalles no son así y el lector recuerde otra vez que hay varias perspectivas del cuento que nunca vamos a escuchar.

Con su estilo narrativa en todas las maneras domina las ideas y reflexiones de Claudio en el cuento. Por ejemplo, en las entradas del diario la audiencia ve un poco más de las ideas de Claudio sobre el diablo y de su trabajo en su tesis, pero todavía lo que vemos es un resumen de la narradora (Férnandez Cubas, 96-99) quién puede tomar la oportunidad de incluir lo que piensa que es importante o ignora lo que quiera. Aunque es una obra de ficción la narradora le hace pensar la audiencia en como se forma todas las historias a través del tiempo, de la misma manera porque siempre debemos tener en cuenta que un narrador, particularmente en la primera persona, es poco fiable y normalmente es la persona más poderosa.

Antes de pasó tanto tiempo y pidió tanto a Claudio sobre el concepto del diablo, la narradora no creía en el infierno, pero después de su confrontación con los conceptos del diablo se aprendía y le daba cuenta que también es una forma del diablo. Claudio es el amigo muerto de la narradora y la mayoría del cuento es un flashback a su amistad y cómo se encontraron en un país tan extranjero. Fernández Cubas hace algunas cosas para separar los personajes porque están destinados a contrastar entre sí como dos españoles muy diferentes. Un ejemplo de eso es cuando la narradora le pidió a Claudio “Sería más cómodo que me tutearas – propuse ¿No te parece? -No -dijo.” Es un momento un poquito incomodo para los dos amigos, pero contribuye a la distancia entre ellos que la autora quiere enfatizar. Al final, la relación entre esos personajes del cuento es que permite la narradora a llegar a sus pensamientos finales de la confrontación con el otro, “Y, en una inverosímil inversión de fechas y recuerdos, entendí finalmente la razón por la que nunca ni siquiera de pequeña, sintiera el menor asomo de temor ante la palabra, <<infierno>>” (Fernández Cubas, 125). La narradora va a un bar para brindar con un dry Martini en honor de Claudio, pero se ve imágenes del infierno, y da cuenta que también es una pariente pobre del diablo.

Claudio tiene varias fuentes de la identidad y representa un español, pero a la misma vez el otro con respeto a sus exploraciones, estudios, y reflexiones interiores. La relación entre la narradora y Claudio representa otro tipo de confrontación con el otro y la diferencia. Cuando la narradora tiene la oportunidad de escuchar a un representante del diablo, aprende mucho que no era posible cuando actualmente estaba en frente de un ejemplo. La posicionalidad único de Claudio permite que la narradora puede tener sus revelaciones que la diferencia entre ella y el diablo no son tan diferentes, que tiene más en común con este objeto del otro.

Su posicionalidad como español, pero como académico y un aliado de los diablos permite esta confrontación entre la española y la diferencia. Su representación de alguien marginado se dio cuenta cuando Claudio se dio cuenta que también es un pariente pobre del diablo y decidió cometer suicidio y ir al infierno en vez de seguir manipulando las vidas de los humanos a su alrededor. Siguieron reunir durante sus viajes después de salieron de México, las ultimas veces en que se vieron Claudio estaba un poquito más triste que normal. Cuantas más conversaciones tengan en varias ciudades y a lo largo de su tiempo juntos, Claudio se vuelve más loco y más fuera de control de su identidad y es parte de su transición completa al otro lado de su identidad. Su carácter define y rompe estas fronteras de la igualdad y la diferencia (Folkart, 141). Además, teniendo en cuenta la voz de la narradora en la historia, simplemente el diálogo en su mente domina la voz de Claudio, mostrando de nuevo estos temas de superioridad interior por parte de la narradora y el silenciamiento de Claudio. Incluso, para entender aún más el simbolismo de Claudio como un pariente pobre del diablo, el lector debe examinar qué representan exactamente las diversas figuras del diablo.

El diablo y sus parientes pobres representan el otro étnico y religioso. En el catolicismo se enseña protegerse del diablo y tener miedo ir al infierno y las imágenes del diablo se asocia con la sangre, la muerte, la violencia, los pecados, y casi todas las cosas malas en el mundo. Fernández Cubas intenta da una critica también a la presencia de la iglesia católica en la cultura española con el símbolo del diablo. Muchas de las expulsiones de la diferencia vienen de la iglesia católica y por medios muy cruel y violenta normalmente. Por mucha parte de su historia, la iglesia controlaba la identidad de los españoles por la fuerza y las diferencias entres diversas religiones coincide con los idiomas o las étnicas. Además, la narradora duda la existencia del infierno y esa representa una duda en todas las enseñanzas de la iglesia. No es el punto principal del simbolismo del diablo, pero sigue siendo una objeción oculta a las regulaciones y las enseñanzas encomendadas de la iglesia históricamente en España.

Hay muchas técnicas físicas y sociales que han echado a un otro fuera de la sociedad y esto está representado en “Parientes pobres del diablo” con mucha frecuencia. El hecho de que el hombre por la calle quien parece como un diablo también venden muñecas y me hace pensar en los gitanos en España hoy en día. Cuando alguien va a España en la plaza mayor o esperando en línea por entrar en la giralda se puede ver gente vestido en ropa tradicional de los bailaores flamencos y venden flores, accesorios, o algo místico. Adoptan su diferencia y reconocen que es un objeto de deseo, ya que es exótico. Aunque puede no ser respetado como su verdadera cultura o incluso si no es lo que se identifican con él, se dan cuenta de que pueden vender estas ideas a los turistas. Fernández Cubas rinde homenaje a esto a través de la descripción del hombre en la calle porque es una representación de su propio estereotipo.

La historia de Claudio y la narradora se iniciaba en México para resaltar un contraste entre los mundos antiguos y los mundos colonizados. La posicionalidad de la narradora es de primera persona, con la voz principal del cuento, la perspectiva española, y la estudiante del Claudio y a través de su posicionalidad la autora muestra como alguien debe reconocer su propia diferencia, rechazo, y humanidad en relación con el otro. Pero a fuera del desarrollo del personaje, la autora desafía al lector a cuestionar nuestra fe en la narradora, reflejando lo que los lectores y los estudiantes deben hacer cada vez que estudian historias ficticias o historia real. La caracterización de Claudio es necesario tomar la narradora en su viaje a la autorrealización, al igual que el viaje de Claudio. Es la confrontación más importante y largo del cuento, lo que permite la narradora cambiar por su amigo, pero también entender y confrontar a si misma. El diablo es una imagen del otro marginado en España desde los antiguos colonias y que persiguió todavía en otros eventos como la dictadura, y España es único por eso porque han tenido una historia con muchos contratiempos. Con un final no concluyente, la autora invita al lector a decidir si el viaje de la narradora ha tenido éxito o no, ¿se está convirtiendo en el diablo también por hacer que se envíe a si misma al infierno o cómo se ocupa de este conocimiento? Puede ser posible que esa sea la pregunta que ella está pidiendo a todos sus compatriotas españoles durante el año de la memoria histórica después de sentimientos muy fuertes anti-musulmanes y árabes después de M-11.

Works Cited

Bellver, Catherine G. “Spectatoris and Spectable: The Theatrical Dimension in the Works of Cristina Fernández Cubas.” Vol. 90, No. 1, American Association of Teachers of Spanish and Portuguese, March 2007.

Constenla, Tereixa. “Los tiempos de una, grande, y libre.” El país, abril 2015. https://elpais.com/cultura/2015/04/16/actualidad/1429199802_674536.html.

Fernández Cubas, Cristina. “Parientes pobres del diablo.” 1ª edición, colección andanzas, 2006, 71-125.

Folkart, Jessica. “Liminal Fiction at the Edge of the Millennium: The Ends of Spanish Identity.” Bucknell University Press, 2014, chapter 1.

Folkart, Jessica. “Liminal Fiction at the Edge of the Millennium: The Ends of Spanish Identity.” Bucknell University Press, 2014, chapter 5.

Zatlin, Phyllis. “Amnesia, Strangulation, Hallucination and Other Mishaps: The Perils of being Female in Tales of Cristina Fernández Cubas.” Vol. 79, No. 1, American Association of Teachers of Spanish and Portuguese, March 1996.

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